VAMOS A CORRER

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Salir a correr está de moda. Y ya sabéis, a mi todo lo saludable, sencillo económico y por supuesto, de moda, me engancha. Ahora lo que mola es apagar la tele, levantarse del sofá y ser más sanote.

 

Que levante la mano el que no conozca a alguien que todas las mañanas sale a correr, para después anunciarlo a los cuatro vientos en la oficina:

“ Uf , esta mañana salí a correr, casi me muero.”

 

O mejor, no hace falta ni que lo digan, ya sale en nuestros timelines de Facebook que Mengano García salió a  dar tres vueltas a Madrid en un tiempo récord. Porque con toda la proliferación de aplicaciones como la de Nike + que han salido, el día que no sales a correr y ganas a todos tus “ciber-running-amigos” te sientes como un saco de patatas con remordimiento de conciencia igual que si hubieses matado a alguien.

Peor aún es cuando la aplicación falla y no puedes compartir con todas las redes sociales tu logro. Si Nikeplus “don´t run” es como su no hubieses salido a las 7 de la mañana a hacer nada. Me hace pensar, que la gente no nos decidimos si lo importante es salir a correr o que los demás sepan que hemos salido, y que ellos, por supuesto, no.

 Se ha convertido en un fenómeno de masas, es decir, un pelotón de corredores “intentándose” quitar la masa que les sobra antes de julio. Mis favoritas son las pijas, que con su indumentaria de fibra de última generación, da igual la marca, cuanto más cara mejor y cuanto más flúor también, sacan a relucir sus impecables y no usadas zapatillas, con su amiga de turno como complemento, a hacer que corren mientras critican todo lo presente. También son adorables aquellos que han encontrado en el running una excusa más para ligar. Un par de vueltas de reconocimiento al circuito para ver las titits que encuentran y ponerse detrás del mejor culo de la maratón.

Si bien salir a correr para mi es un momento de desconexión diaria en el que sacas de tu cuerpo todo lo malo de la jornada, el día que te apetece cotillear, es como una televisión en movimiento. Es divertido ver que quien no se ha movido del sofá en diez años, ahora sale a las 7 de la mañana de su casa y se le ha puesto un tipín de infarto.

 Además está científicamente probado que este deporte te hace más feliz. Te sientes mejor.Sí, porque después de venir de dar vueltas a tu barrio, con las ganas de comerte un Big Mac que tienes, si lo haces te sientes bien. Muy pero que muy bien. Porque te puedes permitir el ” me lo como, porque como salí a correr……”

Es progresivo, como las drogas. Cuanto más sales más te apetece. Y sí, la primera semana te quieres morir, con constancia y paciencia, la segunda empiezas a ver resultados.

 Si eres de los que le da vergüenza correr delante de gente, vete a un pinar o a la Luna si quieres, lo bueno que tiene es que lo puedes hacer en cualquier parte y eso además te hace descubrir nuevos lugares de tu ciudad que no conocías.

¡Descubrid de una vez lo que son las endorfinas! que así de entrada huelen a sobaco, pero con la ducha después de correr veréis que es una de las cosas más adictivas que conoceréis.

UNDERLOVE STORY

Estaban a oscuras y ella no pudo reprimir preguntarle algo que le llevaba rondando la cabeza dos días.

-¡Hola!, tú y yo nos hemos visto antes ¿verdad?- dijo ella con el lacito sonrosado.

-Sí, creo que fue en verano, un rato muy corto, una noche de mucho calor…- contestó él. La verdad es que estaba deseando empezar una conversación. Estaba seguro de que era ella y llevaba desde el verano esperando volver a verla.

-Me acuerdo, yo estaba bastante tímida, pero es que fue así de repente que nos presentaron. Casi no nos dio tiempo a vernos…- continuó ella un poco menos nerviosa. Al ver que él la reconocía, se había relajado.

-Fue todo muy rápido y enseguida nos tiraron al suelo, jeje.- exclamó él entre carcajadas.

Ella estaba contenta, a partir de ahora ELLOS les habían colocado juntos en el mismo cajón.

El estaba entusiasmado porque ahora la vería todos los días y podían conocerse. Lo único que les separaría sería la colada de ropa interior de color y la ropa interior de blancos.

-Me gustan tus dibujos de baterías y platillos…. – dijo ella.

-A mi tus puntillas, puedo ver a través de ellas…- dijo él.

COLECCIÓN BRÖNKA DE IKEA


Los domingos en IKEA son impresionantes, no por lo guay que es ir, sino porque es un espectáculo en vivo de la raza humana.

Un lugar donde se ponen de manifiesto los instintos animales de las personas. Y es la segunda vez en este blog que hablo de esta gran superficie, porque es que da para rato…

 

Ahora, (antes no) nada más entrar hay una simpática chica corporativamente vestida que con una gran sonrisa te invita a hacerte socio de IKEA FAMILY promocionando la tarjeta del 20% de descuento al momento. Todo el mundo como  moscas a la mierda a hacerse la tarjeta (yo incluida), en lo que se convierte en el último segundo de “sensación de ser una familia” que van a tener en el día. En este caso yo no me incluyo porque yo no caigo en ese efecto que causan esas cuatro pareces llenas de muebles. Yo me dedico a observar y a ser partícipe de la fauna.

 

Nada es sospechoso en el primer pasillo expositor, pongamos que es el de las camas. Ahí la gente de momento es feliz, no hay nada extraño en el ambiente, incluso se oye algún “Lo que tú quieras cariño”… Pero todo se va viciando según vas doblando esquinas, concretamente a partir de la exposición de cocinas. Empiezas a ver cómo las parejas empiezan a discrepar sobre los electródomésticos; un “ pero tú que sabrás si nunca has frito un huevo” seguido de  “esta tabla no sirve para cortar chorizo” son el detonante lo que espera por delante.

 

Atravesar el cuarto de los peques de la casa es como  atravesar la selva apartando una jauría de monos histéricos a los que les consienten destrozar todo lo que encuentran por su camino. Desde una zanahoria de peluche decapitada hasta un oso sin brazo, pasando por unas pinturas mordidas y unas tizas pisoteadas. Si alguien quiere hacerse a la idea de lo que es un mundo post-apocalíptico antes de que llegue el 21 de diciembre, que se pase por ese pasillo de Ikea. Se te quitarán las ganas de tener hijos (si alguna vez las tuviste) y por consiguiente de extinguir la raza humana.

 

Terminada la exposición, hay un kit-kat de respiro antes de el autoservicio, donde te decides si coger un carro o alquilar un burro para cargar todas las mierdas que estás a punto de comprar.

 

Ahí es donde estalla todo. Niños gritando, parejas discutiendo, marujas a la caza de la última funda de edredón de 5 euros del catálogo nuevo. (Yo misma me vi empujada por una de ellas en el pasillo de las sábanas que no encajan en ninguna cama más que en las de ikea y que traen de cabeza a todas las “maris”…)

 

Podría seguir con “ a mi me gusta más el rojo y como cojas el verde me voy a cabrear” o con “ esa funda de edredón es muy de chica” , “ odio el naranja de ese sofá Klippan” hasta el “como pongas una alfombra persa en mi salón me divorcio…”.

 

Y es que comprar los muebles de una casa causa quebraderos de cabeza a más de uno y hasta la pareja más feliz del universo se tambalea mientras elije si los trapos son de cuadros o lisos y con caras rojas y resoplando toman la decisión más coherente de la tarde ” Si eso ya venimos otro día…”

 

MICAH P.HINSON: TEXAS NIGHT


Una tenue luz roja es lo único que alumbra a Michael en la esquina derecha del escenario.

Está solo, abrazado a su guitarra  y hay un silencio sepulcral en la Sala Joy Eslava esperando que  empiece la siguiente canción.

Él canta canciónes reflejo de su pasado, y de todos los allí presentes, porque ¿quién no tiene un recuerdo de su vida en el que la banda sonora fue Micah Paul Hinson? Un momento triste,  un beso, un verano con una carretera por delante y Micah sonando en el reproductor…


Con su aspecto “gafipástico” sujetado por sus orejas de soplillo (sello de identidad), chaleco, camisa a cuadros, marcando el ritmo con unas Nike Air en sus pies, el chico tejano hace ya varias serenatas que se ha ganado a su público.

El que posiblemente sea el mejor cantautor del momento, anoche provocó más de un escalofrío en la espalda de los asistentes, a mi por lo menos. Y es que cuando Hinson araña las cuerdas de su guitarra y  su rota voz suena en su micrófono de old  R&R parece que el mundo se pare. Su capacidad lírica y melódica se hace sobrecogedora cuando lo ves en directo, por eso puedo decir que anoche estuvo muy muy muy bien.

 

Dirty Shirt

Lista para salir aquella noche, con luz artificial en el espejo del portal retocándose los labios de un rojo Chanel y ajustando su camisa nueva  blanca con crucecitas negras atada hasta el último botón, porque ya sabéis, es lo que se lleva.

La rutina de unas cañas, para mezclarlas después con varias G Vine con Ginger Ale y así olvidar la conciencia y todo en general.

Se sucedieron una serie de cosas para que ahora la veamos en otro portal, a saber de quién, pero su cara la ilumina una luz azulada, obvio que es la luz del alba, todos los que leen esto alguna vez tuvieron esa luz en la cara, que incluso hace más daño que la luz del sol.

 Su pelo parece un nanas de fregar, y Chanel ha desaparecido. La camisa blanca tiene un lamparón, ahora ya no sirve para nada. De hecho la ha cogido manía en ese justo momento.

La camisa sucia y en lugar de una sonrisa tenía una especie de mueca. Después de escapar de esa cama estaba preparada para hacer el paseo de la vergüenza.

PISCINEO Y POSTUREO

Es más que inminente, está aquí y a punto de matarnos. El verano madrileño, “madri” (porque es de aquí y no hay otro igual) y “leño” (porque es peor que una bofetada con un calcetín sudado).

Horror es la palabra que describe a el calor insoportable que hace desde que te levantas hasta que te acuestas.  ¿Tu única salvación?:

La piscina. O vas a remojarte a un charco como un garbanzo o acabarás descubriendo que hasta las pestañas sudan. Hoy hablaremos de piscinas de aquí, que es un mundo a parte largo y tendido.

Todo empieza el día que te das cuenta de “ oye, las piscinas ya las habrán abierto ¿no?” y llega el horroroso tiempo de buscar el bañador que te va a acompañar todos los días en el chapoteo. Nunca hay uno perfecto, ni para chicos ni para chicas. Yo que soy fémina hablaré desde mi punto de vista y es que nuestro problema es doble, porque no tiene que encajarte un bañador, te tienen que encajar dos piezas, el culo y las tetas.

Lo siguiente es echarle la valentía suficiente y acercarte a alguna de las concurridas charcas de la capital y hacerte con tu hueco en la cola o bien con tu hueco en el césped o en el cemento incluso en la abarrotada orilla de la bañera de agua en la que flota una enorme capa de aceite solar. Decidirte por piscina familiar, de gitanos, de jovenzuelos, de universitarios es una de las peores decisiones a tomar.

Una vez conseguida una de esas cosas, elegir piscina y pillar sitio, llega el momento del despelote,  donde se agudizan tus sentidos para ver que encima de estar rodeada de tías buenas ¡Están todas más negras que un tito! Un momento… ¡no son únicamente las que están buenas! Todo el santo mundo en esa piscina está moreno y tu pareces copito de nieve

Pero vamos a ver, es imposible que la gente haya acumulado tanta melanina si las piscinas llevan dos días abiertas.Son una pandilla de enfermos.

 Si bien da por el saco el primer día de bañador, cuando tu cuerpo es blanco nuclear se evidencian aún más los defectos. Pero ya no hay nada que hacer, ya estás ahí, en medio pelota picada con tu único acometido que es ponerte como una gamba.

Y para eso hay que sudar de lo lindo, no vale la leyenda urbana de las madres de “en el agua te pones más moreno”, sí, puede, pero si te pones con esa blancura en el agua igual te pesca alguien creyendo que eres un calamar.

Más miserias:

 

Que te lleve la toalla el viento y quedarte si sitio.

Darte mal el bronceador y que te coja el sol a plazos, por partes y con formas.

Quedarte dormido y amanecer como una langosta.

Ahogarte intentando hacer una aguadilla.

Que se te haya olvidado nadar de un año para otro.

Tirarte en bomba y hacer tripazo.

Perder el bañador en el tripazo.

 

Estas y otras miserias que todos conocéis que para qué daros el coñazo. Yo por mi parte estoy impaciente de irme a la playa, que es donde verdaderamente se está agustico, donde está la verdadera España, la España de lorza y de barriga cervecera, de jamones y tapita, de patatitas fritas y tinto de verano. Donde nadie te mira ni te roba el sitio.

Ya está bien de piscinas donde solo van jovenzuelos, paquito piscinas, posturistas, niñatas, donde no te dejan comer en el césped y todo está prohibido y los socorristas riñen por todo.

 Qué ganas de unas vacaciones para espatarrarse en la playa, blanco, moreno, gordo, flaco, donde “¿Que hay bandera roja? ¿Que no me puedo meter? ¡me da igual, que tengo este año más flotador que nunca y si te descuidas me meto en culos!


Wesley A.

Hoy no os hablaré de ninguna anécdota, hablaré de algo que me hace feliz.

El chico de Texas ha vuelto a hacer que la gran pantalla sea el plan que más apetece de motu propio. Wesley Anderson, Wes para los amigos ha vuelto a los cines con su tan esperada Moonrise Kingdom. Otra vez las ganas de ir al cine a ver algo bueno se hicieron realidad, pues hace mucho que no pasaba, por lo menos a mi. Medio año esperando a que Wesley sacase este peliculón en su línea de obra de arte como siempre.

El cine nos devuelve a un Wes  cargado de imágenes cuidadas, de detalles al milímetro y de una historia de amor tan tierna que te encantaría estar en la piel de los protagonistas. Un humor característico del genio de la Super 8 que llena de sonrisas y ojos brillantes a todos los asistentes de la sala.

No necesitas palomitas, ni chuches, ni Coca-Cola, únicamente los personajes de esta gran película te llenan la barriga y sobre todo el corazón. Pinceladas que se anclan para siempre como punto de tus referencias y si no visualícense a ustedes mismos las veces que se sorprendieron diciendo:

“Una banda sonora como la del momento que bailan en la playa”

“ Una chica que sea como Margott”

“Oh dios…imagina las maletas de Darjeeling…”

“Me disfrazaré de Life Aquatic”

“ Dale un color al video como las pelis de Wes”

Si no habéis ido, no sé a qué esperáis, todo el mundo sale encantado de la vida.

PÁNICO EN EL GYM

Llevo 7 días apuntada al gimnasio.

Después de llevar sin hacer deporte ni yo misma me acuerdo me decidí por el “ arriba la operación bikini” (bastante tarde por mi parte por cierto) y el “vamos a llevar vida sana de una vez que ya no eres tan jovenzuela”.

Bien, yo, mis zapatillas de correr marca “El grillo”, mis pantaloncitos ajustados de “new ravera” del H&M, mis camisetas de tirantes del Bershka y las ganas de ponerme un culamen de película entramos por la puerta del gym el primer día con mucho ánimo y salimos como si nos hubiesen pegado una paliza (a todos, mis complementos tb)

Me dolían hasta los cordones de las zapatillas, pestañear era un suplicio y al día siguiente sentarse y levantarse se había convertido en una sensación dolorosamente horrible.

Pero algo más doloroso que las agujetas es la vergüenza del primer día, el bochorno de que todos te miren (o eso crees tú porque en realidad no es así). A continuación los momentos de gloria de la primera semana:

 

¿Qué coño es esta máquina y como coño funciona?

No, no han sido ideadas por la Nasa aunque lo parezca. Cuando crees que te has sentado en la posición correcta lista para empezar tu serie, llega el preparador y te dice que te levantes porque estas sentada al revés y esa máquina es de piernas y no de brazos…

 

¿Por qué parece que soy la única que no aguanta?

Cuando llevas en la colchoneta haciendo 100 abdominales y crees que te va a salir una hernia , paras y piensas que si sigues…mueres, el resto de las gordas que hay a tu alrededor parece que acaben de empezar. ¡Dios mío, pero si la del fondo es unaanciana! Sí, lo es… y aguanta más que tú, pequeña  mierdecilla.


No puedo levantarlas.

Has cogido unas pesas y no puedes ni levantarlas, te dices a ti misma “serán de 20 kilos…”. Te dispones a mirarlo y descubres que son de 3 kilos.


El momento aerobic

De todos hacia la derecha y tú al revés, todos arriba y tú abajo, todos saltando y tú vomitando… no sigo…

 

El momento vestuario y el momento de todas en pelotas. Para los tíos una situación de película, a mi me parece muy gracioso hablar del bajón de temperaturas que ha pegado el día y de otras banalidades con una señora que se dirige a ti en pelota picada. Yo lo siento, pero no sé donde mirar.


Las ganas de comerme un borrico asado con bien de manteca cuando salgo.

MERCADONA

Hace un montón que no iba. Me pasé siete años de mi vida con uno cerca de casa y desde hace dos años todos me pillan a desmano y llevaba sin pisarlo ni se sabe… hasta el sábado.

Han abierto uno en la calle Serrano hace unos dos meses y por fin puedo decir “Tengo un Mercadona más o menos cerca de casa”.

Sábado, cinco de la tarde, un día soleado increíble, paseando por Madrid y de repente nos acordamos “¿ Y si nos acercamos a el Mercadona ese nuevo a ver si está muy lejos de casa?”

Sí, pensar en pasar tu día de ocio en un supermercado pudiendo estar chiquitenado por las calles es bastante bajonero, pero inspeccionar un Mercadona bien merece una visita de cortesía.

Entramos en el centro comercial donde se encuentra ubicada esa feria de los productos maravillosos y  una sonrisa de oreja a oreja se nos puso en la cara nada más pasar el umbral de las cajas.

-       “Dios mío… cuánto tiempo……….”

-       “Sí, huele a Mercadona, ¿te has dado cuenta?”

-       Mira……. El tomate frito Hacendado….jopé cuando era estudiante….macarrones de rancho…..

-       Mira….. Guacamole Mercadona…..

-       Ayyy ¿compramos un queso Entrepinares?

No íbamos a comprar nada solo a merodear por nuestro templo de devoción donde Hacendado es el profeta.

Al cabo de diez minutos más o menos de caminar lentamente por los pasillos admirando todo como si se tratase del tesoro de Alí Babá y estuviésemos en su cueva…

-       “ ¿Te has dado cuenta que parece que estamos como paseando por un museo?”

-       “Si,  estoy tocando los productos con la boca abierta, parecemos mongolitos.”

-       “A mi casi se me escapa una lagrimilla cogiendo la pizza Hacendado de mi adolescencia de resacas…”

Juraría que no dediqué tanto tiempo a observar el Guernica como el tiempo que le dediqué al pasillo de la cosmética. Había olvidado Deliplus ¡¿Cómo es posible?!……..

Me sentí como un zombie merodeando por tal exposición de joyas de la cesta de la compra.

Si cuando iba al cole hubiese existido este supermercado hubiese llevado el logotipo en la carpeta en vez de el poster de la Super Pop de Leonardo Dicaprio.

Si hubiese un hecatombe mundial, lo primero que haría sería llenar mi bunker de Hacendados.

Si tuviese que salvar a un gatito recién nacido a punto de caer por un precipicio o una tarrina de hummus de hacendado evidentemente gatitos hay demasiados, el hummus los viernes escasea.

Si mi dilema fuese mantener un edificio patrimonio histórico o tirarlo y construir un Mercadona del tamaño del Corte Inglés cero que ya sabéis mi respuesta.

Si únicamente quedase unos Kinder Buenos marca Hacendado y hubiese un niño llorando por ellos y estuviese en mi mano dárselo, sus berridos no cesarían.

Mercadona es felicidad y si saliese en las divinas escrituras seguramente sería pecado.

TARDES PARA ARREGLAR EL MUNDO

Así denomino yo a esta época que se avecina, que tan esperada era y que tantos momentos buenos nos va a dar.

 

El verano está asomando, anochece más tarde, respiras aire caliente, se oyen golondrinas, huele diferente, todo es de colores y la gente se multiplica (en la calle y en los nuevos bebés que se fabrican, echad cuentas a ver cuando os fabricaron a vosotros, a mi en septiembre un poco rezagados… por eso hago años en verano).

Madrid en verano mola un poco. Lo vengo viendo estos tres años en los que no he tenido vacaciones, cosa que no me hace especial ilusión.

En cuanto sales de trabajar (pronto o tarde, más de lo segundo que de lo primero) corres a la primera plaza que pillas o a la plaza a la que vas siempre o a buscar una terraza.(en Madrid conseguir terraza es más difícil que conseguir un León de Cannes. Algunos dirán “yo conseguí uno una vez”… sí yo también conseguí terraza una vez en Dos de Mayo… por eso elegí el suelo y una chino lata, porque pierdo minutos de mi vida con las terrazas, con el León aún no he desistido).

Rondar cualquier banco libre, cualquier baldosa calentita del sol de todo el día, un portal, o un parque… Cualquier sitio es bueno para juntarte con tus amigos un ratito todas las noches e intentar arreglar el mundo a la vez que te ríes o te quejas de cualquier cosa (el calor, tus jefes, algún@ que no ha sucumbido a tus encantos, tu sueldo que no da ni para pipas y que evidencia el por qué estás sentado en esa baldosa)

Unas latas en San Ildefonso,

 

 unas cañitas en la Esquinita,

 

tirar un vino en el café Mahón,

 

una calurosa cola en el Nasti

cenar cualquier cosa,

o lo que sea con tal de reír un poco y salir a la calle todo lo que la lluvia no nos ha dejado.

LA DOLORES TATTOO

Existen en la tierra casi antes de los dinosaurios. Desde los egipcios hasta los primeros marineros, pasando por la guerra mundial hasta nuestros días.

Siempre quise hacerme uno pero era importante decidir qué sería. Ponerse tinta en la piel considero que hay que premeditarlo bien.

Cuando me entró la perra hace 10 años me convencí a mi misma  de que cuando tomase la decisión sería algo que me gustase mucho y que significaría algo.

Hoy a mis 25 años por fin me dejé clavar una aguja para grabarme algo en la piel que me va a durar para toda la vida.

En la calle José Villena nº7 ( Madrid) un pequeño local que a simple vista no parece un estudio de tatuajes esconde detrás para mi, sin duda alguna, el mejor de Madrid.

La Dolores, el estudio de Elena, que se sale  y no precisamente de la línea que pinta. Se sale como persona, como ilustradora y tatuadora. Todos los tattoos que he visto de ella son de los más bonitos que he visto nunca, por eso la elegí a ella para colorear mi piel.

 Me acerqué un día con un amigo en un acto de valentía a encargar un dibujo para cada uno; ya había estado por el estudio merodeando acompañando a otros amigos a por sus tintas.

Elena de entrada es seria. Es una de las pocas chicas en este mundo que me imponen y eso me gustó desde el principio la primera vez que la vi.

Esta vez ya crucé un par de palabras con ella,  sintiéndome bastante moñas por pedirla un camafeo victoriano pero hecho a su estilo.

Por eso el gran día entre lo mucho que me impone ella ( y para nada es en el mal sentido, viniendo de mi persona todos los que me conocéis, sabéis que cuando me pasa esto es por todo lo contrario) y lo nerviosa que estaba creí que me iba a desmayar, que iba a estar muy tensa o que me iba a poner a llorar.

Evidentemente no fue así ni de lejos. Elena hace que con un par de bromitas te destenses y te rías. Además en cuanto la ves empezar a trabajar te relajas, es hipnótica pintando, es una artista.

Se me pasaron las cuatro horas como una merendola, buena música, muchos momentos de reír y de conocerla a ella un poco más.

Ha sido otro de los mejores días de mi vida, estoy contentísima con mi camafeo y orgullosa de lucir la aureola roja que pone detrás a todas sus obras como sello de identidad.

Os recomiendo visitarla si tenéis en mente dibujaros algo en la piel

MIRA EL PAJARITO

Hoy fui a hacerme el pasaporte. Sí, levantarse una hora antes de lo habitual para ir a la comisaría es lo más poco gratificante del mundo. Aún así como es para algo guay, para un viaje guay, con gente guay, con dos pelotas me levanté, me vestí y me dirigí a hacerme la foto de carnet, de la que ha surgido LA PEOR FOTO DE LA HISTORIA DE LAS FOTOS DE CARNET y yo soy su dueña y protagonista.

La relación entre la regente de la tienda de fotos y yo no empezó bien desde el momento en que llamé antes de ayer para preguntar si abrían a la vez que la comisaría para hacerme todo junto a la vez y olvidarme.

Fue la conversación mas tosca que he tenido nunca por teléfono, si por el auricular hubiese podido sacar su mano me hubiese metido un tortazo mi amiga “la fotógrafa” (por llamarla de alguna manera, ya que mi gato sería capaz de hacer una foto mejor sujetando el objetivo con el rabo, cuando digo rabo me refiero a la cola, porque es gata).

Nada más despeinarme a su antojo, la retratista del horror cogió la cámara con sus manos de topo y me hizo un disparo al alma. Brillos en la cara, palidez, horripilancia en general van a perdurar en mi pasaporte por los siglos de los siglos hasta que lo renueve. No os digo más que en comisaría casi me hacen un expediente por fea. No exagero, podéis preguntar a todos los que la han visto… comentarios del tipo:

“ Pareces Rusa tía…”

“Pareces más vieja…”

“Tú no eres tan tan tan fea…”

“Parece tu hermana mayor…”

“¡¿Eres tú de verdad!?”

Entre eso y que el policía/ funcionario (no me ha quedado muy claro, creo que estaban mezclados para despistar) cuando he puesto mal el dedo para la huella dactilar me ha soltado “A ver si es que no quieres poner la huella bien por algo…mmm” (levantando la ceja)… He estado por contestarle, que sí y que por eso he traído esa foto en la que no se me reconoce, para pegar el golpe de mi vida.

Evidentemente algunos os quedaréis con las ganas de ver la foto, porque no la enseñaré, pero pensad que es mejor para vuestras retinas. Los que la han visto saben que no exagero… :)

HAY UN ALBAÑIL EN MI BAÑO

Hoy me pasó algo raro a la vez de curioso. Yo soy la típica persona que me cuesta un poco levantarme de la cama, lo justo y aunque a veces me dan ganas de ducharme con el pijama puesto no me hago la remolona.

Como todos los días sonó el despertador, aunque yo ya llevaba despierta un rato por unos molestos sonidos de obra.

Había identificado que en la casa de al lado estaban picando la pared y ya estaban molestando a las nueve.

Fui al baño y  como ahora las paredes de las casas son de papel el sonido del martillo del obrero sonaba tan cercano que parecía que estaba dentro de mi baño.

Me entró una sensación desconcertante. No me atrevía a entrar a la ducha.

-¡Oyeeee que parece que el albañil esta dentro de la ducha!

-Sí, jaja…

-¡Que yo no me ducho ahí! ¿Y si se le va la mano con el mazo y se pasa de pared y hace un agujero aquí?¡¡¡¡y yo ahí con la esponja!!!!

-Jajaja ¡venga anda!

Después de merodear por la pared escuchando la cercanía de mi amigo obrero por fin me he decidido por entrar en la ducha.

Pensar que solo nos separaba una fina capa de teselas ha hecho que me revolviese en el plato de ducha. Daban ganas de decirle “Páseme el champú y fróteme la cabeza, que hoy estoy perezosa….”

Ahora…. ¿él sería consciente de que yo estaba ahí?

PARADA OBLIGATORIA

No soy fan precisamente de Starbucks y derivados. Me parece una descarada manera de timar a los clientes y podría dedicar un post entero quejándome sobre esa cutrefranquicia que tiene obnubilada a media España en su mayor porcentaje pijas del palo. Pero como no me apetece fastidiarme los dedos desgastando el teclado con palabras feas, hoy viene el día de elogios y palabras bonitas (no, no estoy enferma…) hacia algo.

Muchos de vosotros ya sé que lo conocéis y muy a mi pesar lo compartiré con los que no sois tan afortunados; ¿por qué a mi pesar? Porque estas joyas urbanas prefiero que no se masifiquen, pero cada vez que veo a alguien con sucedáneo de café por la calle siento pena así que:

Lo conozco hace medio invierno y todavía salgo de allí con la misma sonrisa del primer día. Habrá un montón de lugares que presuman de sabor y aroma, pero para mí sin duda, de mi barrio el sitio donde inyectarse el mejor chute de cafeína es TOMA CAFÉ.

Un pequeño local situado casi al final de la calle de La Palma donde tomarse un café recién levantado y de mal humor hace que te cambie toda la perspectiva. Es curioso como ese lugar y su manera de preparar esa solución cargada de energía hacen que te salga una sonrisa siempre.

Una puerta con un tirador de manillar de bici de piñón fijo ( o FIXED como dirían mis queridos hipsters de las Campagnolo y entusiastas del pedal) nos abre las puertas a un embriagador aroma y un cómodo rincón donde paladear café.

 

Entre sacos de grano, bicicletas, banquitos de madera y una pizarra traída desde los mismísimos años sesenta puedes decidirte por tu manera favorita de tomarlo.

Y si eres goloso en su mueble de 1940 de mármol y madera estilo “ mi abuela tenía uno igual en el recibidor de casa”, podrás elegir un delicioso dulce hecho por ellos reposado en un cuqui-platitos de porcelana floreada que a mi personalmente me encantan.

Todo este conjunto hacen de TOMA CAFÉ el rinconcito más cómodo donde reposar cinco minutos y soplar tu humeante taza.

Sus siempre majísimos propietarios o camareros no te dejarán irte  de allí sin dibujarte una original figurita en la espuma de tu taza, que arquea hacia arriba la comisura de tu boca.

Con lo poco que cuesta hacer las cosas bien, bonitas y de calidad estos chicos han dado en el clavo.

Calle de la Palma 49

I CLOUDY

Mac, toda una religión, de la que yo soy adepta y otros tantos millones de personas. No voy a entrar a hablar de lo mucho que molan sus diseños, de bla bla bla, os voy a contar la reflexión a la que llegué ayer y que me tiene preocupada.

Supongo que todos vosotros al igual que yo tenéis toda vuestra vida metida en un disco duro, de más o menos gigas, pero seguramente más de una vez os habréis sorprendido a vosotros mismos diciendo “si a este disco duro le pasa algo me muero” ( y a más de uno le habrá pasado lo de perder todos los datos, a mi por suerte no y por eso estoy dando unos toquecitos en la madera de la mesa).

Las tecnologías y las marcas ahora nos permiten disponer de almacenamiento en un ICloud o en el recién estrenado ayer almacenamiento de Google, Dropbox y derivados: CLOUD COMPUTING.

Guay, ya no necesito un disco duro que llevar a todas partes, que se joda con un golpe o que me estorbe en el escritorio, porque en Silicon Valley hay un disco duro para mi, que guarda todo en un limbo.

Es decir, tal y como me lo imagino yo, una nube con un caos de archivos que pertenecen a tu vida  te persigue por todas partes (sí, en el retrete también está contigo, porque cuando estás con el momento Iphone – WC, ¡que todos hacéis! No me vengáis con el yo no hago aguas mayores, jugando a apalabrados/angrybirds/drawsomething, ahí la nube también te acompaña).

Todos pensamos en nuestro disco duro invisible y flotante, pero hay otros tantos millones de personas con sus discos duros iguales que el tuyo; mi imaginación de niña de cuatro años visualiza que en Silicon Valley hay un disco duro gigante para todos nosotros tamaño rascacielos, un Western Digital desproporcionado….

¿ Y qué pasa, que ese no se estropea?

Las máquinas se rompen y las de Silicon Valley también. Llegará un día que haga PAF! y recibirás una llamada de alguien apellidado Smith (por ejemplo) dándote la buena noticia. ¿Qué pasará en ese momento?

Yo estoy buscando por internet la dirección de mi disco duro por si tuviese que ir a montar camorra, pero no hay datos de ese tipo…

Prefiero seguir con mi mentalidad de pueblo de disco duro en mi mano (salvo excepciones), que si se rompe lo habré roto yo. ¿A quién le partes la cara en el otro caso? En este tú te lo guisas, tú te lo comes…

 Además si el guarda de seguridad de todos esos archivos de todos nosotros un día se aburre y decide fisgar NUBES, “Veamos que guarda Cristina en su carpeta FOTOS QUE NO PUEDES VER”, “¿Qué habrá en esa carpeta de Lucía?”, “Voy a ver las vacaciones de Juan en la playa nudista”…no me fío un pelo…

A mi este tema me NUBLA el buen pensamiento hacia el CLOUD COMPUTING.