
Salir a correr está de moda. Y ya sabéis, a mi todo lo saludable, sencillo económico y por supuesto, de moda, me engancha. Ahora lo que mola es apagar la tele, levantarse del sofá y ser más sanote.
Que levante la mano el que no conozca a alguien que todas las mañanas sale a correr, para después anunciarlo a los cuatro vientos en la oficina:
“ Uf , esta mañana salí a correr, casi me muero.”
O mejor, no hace falta ni que lo digan, ya sale en nuestros timelines de Facebook que Mengano García salió a dar tres vueltas a Madrid en un tiempo récord. Porque con toda la proliferación de aplicaciones como la de Nike + que han salido, el día que no sales a correr y ganas a todos tus “ciber-running-amigos” te sientes como un saco de patatas con remordimiento de conciencia igual que si hubieses matado a alguien.
Peor aún es cuando la aplicación falla y no puedes compartir con todas las redes sociales tu logro. Si Nikeplus “don´t run” es como su no hubieses salido a las 7 de la mañana a hacer nada. Me hace pensar, que la gente no nos decidimos si lo importante es salir a correr o que los demás sepan que hemos salido, y que ellos, por supuesto, no.
Se ha convertido en un fenómeno de masas, es decir, un pelotón de corredores “intentándose” quitar la masa que les sobra antes de julio. Mis favoritas son las pijas, que con su indumentaria de fibra de última generación, da igual la marca, cuanto más cara mejor y cuanto más flúor también, sacan a relucir sus impecables y no usadas zapatillas, con su amiga de turno como complemento, a hacer que corren mientras critican todo lo presente. También son adorables aquellos que han encontrado en el running una excusa más para ligar. Un par de vueltas de reconocimiento al circuito para ver las titits que encuentran y ponerse detrás del mejor culo de la maratón.
Si bien salir a correr para mi es un momento de desconexión diaria en el que sacas de tu cuerpo todo lo malo de la jornada, el día que te apetece cotillear, es como una televisión en movimiento. Es divertido ver que quien no se ha movido del sofá en diez años, ahora sale a las 7 de la mañana de su casa y se le ha puesto un tipín de infarto.
Además está científicamente probado que este deporte te hace más feliz. Te sientes mejor.Sí, porque después de venir de dar vueltas a tu barrio, con las ganas de comerte un Big Mac que tienes, si lo haces te sientes bien. Muy pero que muy bien. Porque te puedes permitir el ” me lo como, porque como salí a correr……”
Es progresivo, como las drogas. Cuanto más sales más te apetece. Y sí, la primera semana te quieres morir, con constancia y paciencia, la segunda empiezas a ver resultados.
Si eres de los que le da vergüenza correr delante de gente, vete a un pinar o a la Luna si quieres, lo bueno que tiene es que lo puedes hacer en cualquier parte y eso además te hace descubrir nuevos lugares de tu ciudad que no conocías.
¡Descubrid de una vez lo que son las endorfinas! que así de entrada huelen a sobaco, pero con la ducha después de correr veréis que es una de las cosas más adictivas que conoceréis.

























