Hace un montón que no iba. Me pasé siete años de mi vida con uno cerca de casa y desde hace dos años todos me pillan a desmano y llevaba sin pisarlo ni se sabe… hasta el sábado.
Han abierto uno en la calle Serrano hace unos dos meses y por fin puedo decir “Tengo un Mercadona más o menos cerca de casa”.

Sábado, cinco de la tarde, un día soleado increíble, paseando por Madrid y de repente nos acordamos “¿ Y si nos acercamos a el Mercadona ese nuevo a ver si está muy lejos de casa?”
Sí, pensar en pasar tu día de ocio en un supermercado pudiendo estar chiquitenado por las calles es bastante bajonero, pero inspeccionar un Mercadona bien merece una visita de cortesía.
Entramos en el centro comercial donde se encuentra ubicada esa feria de los productos maravillosos y una sonrisa de oreja a oreja se nos puso en la cara nada más pasar el umbral de las cajas.
- “Dios mío… cuánto tiempo……….”
- “Sí, huele a Mercadona, ¿te has dado cuenta?”
- Mira……. El tomate frito Hacendado….jopé cuando era estudiante….macarrones de rancho…..
- Mira….. Guacamole Mercadona…..
- Ayyy ¿compramos un queso Entrepinares?
No íbamos a comprar nada solo a merodear por nuestro templo de devoción donde Hacendado es el profeta.
Al cabo de diez minutos más o menos de caminar lentamente por los pasillos admirando todo como si se tratase del tesoro de Alí Babá y estuviésemos en su cueva…
- “ ¿Te has dado cuenta que parece que estamos como paseando por un museo?”
- “Si, estoy tocando los productos con la boca abierta, parecemos mongolitos.”
- “A mi casi se me escapa una lagrimilla cogiendo la pizza Hacendado de mi adolescencia de resacas…”
Juraría que no dediqué tanto tiempo a observar el Guernica como el tiempo que le dediqué al pasillo de la cosmética. Había olvidado Deliplus ¡¿Cómo es posible?!……..

Me sentí como un zombie merodeando por tal exposición de joyas de la cesta de la compra.
Si cuando iba al cole hubiese existido este supermercado hubiese llevado el logotipo en la carpeta en vez de el poster de la Super Pop de Leonardo Dicaprio.
Si hubiese un hecatombe mundial, lo primero que haría sería llenar mi bunker de Hacendados.
Si tuviese que salvar a un gatito recién nacido a punto de caer por un precipicio o una tarrina de hummus de hacendado evidentemente gatitos hay demasiados, el hummus los viernes escasea.
Si mi dilema fuese mantener un edificio patrimonio histórico o tirarlo y construir un Mercadona del tamaño del Corte Inglés cero que ya sabéis mi respuesta.
Si únicamente quedase unos Kinder Buenos marca Hacendado y hubiese un niño llorando por ellos y estuviese en mi mano dárselo, sus berridos no cesarían.
Mercadona es felicidad y si saliese en las divinas escrituras seguramente sería pecado.

























